13 may. 2008

carta para el chabon

¿Qué dirías si mi acto de fe sea un ritual contra tu voluntad? Si hiciera la señal de la cruz invertida y mi trinidad fuesen tres seis. Porque tus domingos no me dieron nada y tu pan y vino no tuvieron sabor en mi mente.
¿Qué dirías si creyera que nos mueve una fuerza sin una relación a vos, que el mundo tiene su propia alma y nosotros dependemos de ella? Si hiciera un manifiesto agnóstico e imponga nuevas ideas que nada tengan que ver con tus pensamientos.
¿Qué dirías, si mañana despertara y me sienta omnipotente y todopoderoso? Si hiciera mis mandamientos y olvidara que existís; si no creyera en ningún dios y yo sea mi templo, mi vino, mi sangre, mi pan, mi cuerpo.
Claro está, no importa si existís o no, esta es mi vida y no va a ser arruinada por supuestos predicadores, de ningún tipo de raza ni religión; no va a ser controlada por fanáticos y seguidores de una creencia que les va a dar paz, les va a prometer el cielo.
Yo les digo una cosa, no existe su cielo, ni el infierno el purgatorio ni nada de eso, sólo existe nuestro más allá. Lo que va a ser de cada uno luego de su muerte depende de lo que cada uno en su interior quiere interpretar por ella, ningún libro va a imponer que una cosa es de una sola manera.
No le tengo miedo a la muerte, me río con ella, es nuestra amiga, es uno de los factores clave que mueven este mundo. No me importa morir pronto, ni nos debe importar que siempre deban partir primero los buenos, porque nuestra muerte significa que ya cumplimos con nuestro objetivo, o que estamos lejos de cumplirlo; y vamos a reencarnar en otro nacimiento para cumplir una nueva función. Quien muera hoy, en solo un par de días estará renaciendo en otro bebé, para realizar su nuevo mandato.
No hay ningún ser extraordinario que sea quien imponga nuestras funciones, es la misma gente, cuando alguien nace es porque un se humano lo está necesitando
Aún, yo no he descubierto para que persona nací.